¿Qué es el Balance de Blancos de tu Cámara?
- 3 abr 2018
- 3 min de lectura
Hoy decidí escribir sobre el balance de blancos, es una función que traen nuestras cámara, pero que muchos ignoran como usarla y con la cuál podemos lograr muy buenos resultados en nuestras fotografías.

¿Qué es es el balance de blancos y porqué es necesario?
El balance de blancos o White Balance (WB) en inglés, es un control que nos sirve para ajustar el brillo de los colores básicos: rojo, verde y azul (RGB); con el fin de lograr una reproducción correcta del color, la parte más brillante de la imagen aparezca como color blanco, y la menos brillante como negro. Si nuestro balance de blancos es correcto, esos blanco y negro serán puros, no tendrán ninguna dominante de color.
Quizás alguna vez te ha pasado que una foto te ha quedado de color mas azulado o más naranja, y al tomar la imagen recuerdas que la luz no era de ese tono.
Eso se debe a que nuestro ojo es capaz de procesar a la perfección diferentes temperaturas de color (o dominantes) sin ningún problema, pero los sensores de las cámaras aún no pueden hacerlo de esa manera. Los colores registrados por nuestra cámara dependen de la iluminación, y la luz que tenemos en el ambiente no es siempre la misma, puede ser natural o artificial, y además puede tener una temperatura de color diferente, es decir, puede tener colores distintos: puede ser más fría, inclinándose más hacia tonos azulados, o ser más cálida, y tender hacia tonos amarillos, anaranjados o rojizos.
Al usar el balance de blancos en automático, lo que hará nuestra cámara es que si tienes una escena demasiado cálida, le añadirá un poco de frío y, si en cambio, tienes una imagen demasiado fría, le agregará algo de calor. Así de sencillo.
Temperatura de Color y su relación con el Balance de Blancos
Para entender la temperatura de color te haré una pregunta: ¿Es lo mismo fotografiar un día nublado que en un atardecer de un día despejado? ¿Y en un interior que por la noche? Hay diferencias cierto.
Esa diferencia que existe es la temperatura de color. A pesar de los cambios que hay entre la temperatura de la luz de estas situaciones, es probable que tu cámara las esté interpretando como iguales, cuando no es así. Y por eso te salen más azules o rojizas.
La temperatura de color se mide en Kelvin (K) y establece el color blanco puro en 5.500K, y se refiere a la luz que encontramos al mediodía. La luz cálida tiene una temperatura de color baja, es el caso del atardecer, que tiene alrededor de unos 4.000K. La luz fría tiene una temperatura de color más alta, las noches con luz azulada tienen alrededor de 7.500K. La luz con menor temperatura tiende a los tonos rojizos, y la luz con temperatura más tiende a tonos más azulados.
Es decir que cuanto más cálida sea la luz (amarillo-rojo) más baja será la temperatura de color y cuanto más fría (azul), más alta la temperatura de color.

¿Ajustar el Balance de Blancos o dejarlo en Automático?
Todas las cámaras digitales hacen balance de blancos automático y algunas tienen unos presets que se adecúan a las diferentes situaciones de luz.
El uso del balance de blancos en automático es adecuado cuando tu composición no necesite una exactitud total del color, cuando en la escena fotografiada no haya un dominante de color muy evidente. Puede funcionar correctamente con luz bastante neutra, pero no será preciso cuando tengamos una iluminación diferente, que vire a algún tono más azulado o rojizo. Por eso es el modo menos recomendable de todos, ya que no nos ofrecerá buenos resultados en la mayoría de las ocasiones.
Los modos semiautomáticos o Presets nos van a funcionar para ciertos ambientes específicos estándar. Con ellos, nosotros le indicaremos a la cámara en cuál nos encontramos, y ella compensará la luz en base a ese preset. Normalmente podemos encontrar tungsteno, fluorescente, sol, sombra, nublado, flash... Estos modos funcionan bastante bien, salvo en situaciones que queramos "engañar" a nuestra cámara.

En necesario usar el balance de blancos manual cuando se necesita la máxima fidelidad al color o cuando queremos que los colores de la escena aparezcan como si estuviesen bajo una luz neutral.
El experimentar cómo cambia una fotografía según el ajuste del balance blancos nos va a ayudar a crear diferentes composiciones y a transmitir diferentes sentimientos, según el color que resaltemos.

Siempre debes estar dispuesto a experimentar, toma varias fotografías de un mismo lugar y juega con tu balance de blancos, total, ya no te puedes preocupar que se te termine el rollo o lo estropees por completo :)










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